Cada vino lleva el nombre de la parcela de donde provienen sus uvas. Estos viñedos, cuidadosamente cultivados por la familia durante generaciones, tienen entre 60 y más de 100 años, preservando una rica tradición vinícola.
Membrillera
El Paraje Membrillera, ubicado en la pedanía de Casas de Eufemia (Requena), es un viñedo con una larga historia y profundas raíces en la viticultura tradicional. Sus cepas antiguas han sido cuidadas durante generaciones, reflejando la esencia del terruño.
Aquí, se practica una mínima intervención en la elaboración del vino, permitiendo que la tierra y el clima definan su carácter único. Membrillera es un testimonio vivo del equilibrio entre tradición y naturaleza.
Malarado
El Paraje Malarado es el alma de este vino, un territorio donde la viticultura tradicional cobra vida. En este enclave, se encuentran dos parcelas excepcionales: una de Bobal, con 50 años de antigüedad, y otra de Garnacha, de 25 años.
Ambos viñedos, cultivados con esmero y respetando el equilibrio natural, reflejan la esencia única de Malarado. La mínima intervención en su elaboración permite que cada variedad exprese plenamente su carácter y conexión con la tierra.
Olivastro
La Parcela Olivastro, situada en la pedanía de Casas de Eufemia (Requena), es un viñedo con una historia profundamente arraigada en la tradición familiar. Actualmente, es la tercera generación la que cultiva estas tierras, manteniendo el legado y el respeto por la viticultura tradicional.
Aquí, la mínima intervención en el viñedo permite que la uva exprese su carácter auténtico, reflejando la esencia única de Olivastro y su conexión con la tierra a lo largo del tiempo.
Pico D'Aliga
El Paraje Pico d’Àliga, ubicado en la pedanía de Casas de Eufemia (Requena), es un viñedo singular que refleja la esencia de la viticultura tradicional. Rodeado de un entorno natural privilegiado, este paraje ha sido trabajado con esmero para respetar su equilibrio y autenticidad.
Aquí, la mínima intervención en el viñedo permite que la tierra y el clima se expresen plenamente, dando lugar a uvas de gran carácter. Pico d’Àliga es un testimonio vivo del legado vitivinícola de la región.
Sabinilla
El viñedo del Paraje Sabinilla, ubicado en la pedanía de Casas de Eufemia (Requena), es un testimonio vivo de la viticultura tradicional. Con más de 60 años de historia, este terreno ha sido cuidadosamente cultivado para preservar la esencia de la variedad autóctona Tardana.
Aquí, la mínima intervención en la elaboración del vino permite que la uva exprese plenamente su carácter y el alma del terruño, manteniendo el legado de generaciones dedicadas a la tierra.
